Árbol de navidad

Despierto y casi sin aliento me visto de yo.
Veo que llenan los diarios los besos que no doy.
Me bajo a la calle a pisar el espejismo mayor,
motores a todo gas, finjo ser el más guapo, el mejor.

Doy limosna a un mendigo que anda por allí,
y cuando se despide me dice al pasar:
“quién entregara solo un año, un mes, un día
por levantar a pulso un nuevo sol en nuestras vidas”.

Me acuesto con el telediario y sueño que soy
un naipe quemando barajas, un vuelo sin motor,
un crucigrama en blanco, la sed que no puedo saciar,
epitafios de hoy, era cara tu felicidad.

Una vieja fulana que huye del burdel,
un triste escaparate que no mirarán:
quién entregara solo un año, un mes, un día
por levantar a pulso un nuevo sol en nuestras vidas.

Habrá que seguir bailando en la luna bajo el sol,
hasta que suene la campana de nuestro último round,
aunque pierda a los puntos, mi cuerpo quedará
con un montón de nada, otro árbol de navidad.

Que la cuesta de enero desecha por fin,
quizá alguien recoja mi estrella al pasar.
¿Quién entregara solo un año, un mes, un día
por levantar a pulso un nuevo sol en nuestras vidas?